La serie (Paramount+ está completa) retrata el ascenso de Eleonor Roosevelt, Betty Ford y Michelle Obama como primeras damas de Estados Unidos. Cada una marcó un período y cada una representa una fuerza particular. Si bien la serie a veces peca de un “tufillo” a telefilm, sus personajes, actuaciones y el retrato (o interpretación) de un momento de la historia, la hace un placer y un visionado rápido. Mención a parte merece Michelle Pfeiffer, simplemente impecable.

Fist Lady, la serie de Showtime, que en Latinoamérica se puede ver completa en Paramount+, nos presenta a tres personajes potentes e icónicos. Tres primeras damas de Estados Unidos que tienen elementos que marcaron la historia de ese país. Eleonor Roosevelt (Gillian Anderson) que acompañó a Franklin D. Roosevelt (Kiefer Sutherland, en un papel muy correcto) durante cuatro períodos presidenciales, entre 1933 y 1945. Betty Ford (extraordinaria Michelle Pfeiffer) que estuvo con Gerald Ford (Aaron Eckhart) en su sorpresivo mandato entre 1974 y 1977. Michelle Obama que estuvo en la Casa Blanca junto a Barack Obama (OT Fagbenle) entre 2009 y 2017.

Tres mujeres potentes y tres personajes complejos, aunque disparejos en la ficción televisiva. El mejor logrado por lejos es Betty Ford y en eso contribuye mucho Michelle Pfeiffer, quien retrata a la primera dama con humanidad, cercanía, carisma. Además, es el personaje que tiene el mejor arco en la serie y que tiene además sus momentos personales mejor definidos. Tras repasar al personaje surge la necesidad de conocer más de esta mujer y cómo su fuerza y resiliencia fueron capaces de abrirse paso y ser recordada (al menos según la serie) como un ícono del feminismo en Estados Unidos. Al menos yo quiero saber más de Betty Ford gracias a esta serie.

Viola Davis es quizás la que menos logra su personaje. La gran actriz parece perderse en manierismo exagerados que por momentos hacen que su Michelle Obama roce peligrosamente la caricatura, como sucede además con OT Fagbenle, quien retrata a un Barack demasiado plano y con mucho descanso en ticks, más que en personalidad. Es el segmento más débil de la serie y una pena, ya que tiene momentos históricos importantes. Basta ver la escena del triunfo de Trump y cómo su fascismo, misoginia y racismo son retratados en la serie, desperdiciando un momento clave en la historia de Estados Unidos.

El caso de Eleonor Roosevelt en la serie es particular. Gilliam Anderson está correcta, pero lejos de sus mejores personajes y a veces cuesta sacarse del recuerdo su Margaret Thatcher de The Crown. Además, la caracterización exagerada tampoco favorece mucho. Si bien, la serie no le hace el quite a elementos complejos de la historia (como la supuesta relación lésbica, problemática para la época), el personaje se entrampa y es absorbido por los hechos. Aun así, es un personaje entrañable, digno de admirar, lo mejor del segmento son sus secundarios, plagados de buenas actuaciones.

Si bien, es entretenida, fácil de seguir a pesar de las narraciones en paralelo y con cambios bruscos de temporalidad, la serie tiene un aire a telefilm que hace que se sienta un poco recargada por momentos, aunque hay otros que brillan y logran compensar ciertos vacíos. Es una serie correcta y que es necesario ver para interesarse por las tres excepcionales mujeres que retrata, que tuvieron méritos importantes, en especial por el momento histórico que vivieron. Buena.

Lo mejor: Michelle Pfeiffer y su Betty Ford

Regular: la dirección y la construcción de personajes

Lo peor: el arco dramático y la construcción pobre del segmento dedicado a la familia Obama.

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