El 28 de junio de 1969 una redada policial al bar gay “Stonewell” de Nueva York, marcó el inició de lo que para muchos significó la revolución homosexual en el mundo. Más allá de esas implicancias político-sociales, el cine siempre fue un espacio para las expresiones de la vida LGTBQ+. Les invitó a revisar un puñado de películas gays que son dignas de verse, mi lista de películas favoritas con temática LGTBQ+. Pongan sus recomendaciones.

El cine chileno no es prolífico en cintas LGTBQ+, pero en los últimos años eso ha cambiado, en especial en el género documental. Así que comenzamos con una que ganó el Oscar a Mejor Película extranjera.

«Una mujer fantástica» de Sebastián Lelio  (2017) (T). Película chilena que fue la gran película nacional del 2017. Una historia hermosa, plagada de contención, delicadeza y con algunas fugas al melodrama, la hacen una experiencia enriquecedora. Marina, interpretada genialmente por Daniela Vega, es una mujer transgénero que tiene una relación con un hombre mayor. Su relación idílica se termina por una tragedia y pronto deberá enfrentar a la familia de su amado. Una cinta hermosa, con momentos simplemente sublimes, poéticos como la fantasía de Marina y que le permite escapar un poco de su realidad, y otros dolorosos como el ataque y que revela en una imagen como una parte de la sociedad ve a las personas LGTBQ+. Un ejercicio de buen cine con un guion excepcional que no cae en lo obvio y mejor aún que nos regala un personaje entrañable. Una mujer Fantástica es una gran película. Imperdible.

Brockeback Mountainde Ang Lee (2005) (B). Conocida en Latinoamérica como “Secreto en la montaña”, esta película fue un éxito de taquilla en todo el continente incluido Chile. La historia de amor entre dos vaqueros llamó la atención quizás por el morbo de la situación (ambiente masculino) y por la presencia de dos importantes estrellas de Hollywood (Heath Ledger y Jake Gyllengaal) que además protagonizan una serie de escenas poco habituales en las películas de Hollywood (besos y una escena sexual). La película fue la gran cinta de ese año, fue nominada a varios premios Oscar (aunque no ganó el Oscar a Mejor película en una decisión hasta hoy controversial) y puso por primera vez, en forma tan notoria, la homosexualidad en el epicentro de los premios Oscar. Más allá de esos datos, la película es hermosa. Es un triunfo por donde se le mire, desde su guion hasta su hermosa fotografía, pasando por la desgarradora Banda Sonora de Gustavo Santaolalla. Imperdible. Para muchos la mejor película LGTBQ+ de la historia.

«Moonlight» (Luz de Luna) de Barry Jenkis (2016)(G). La gran ganadora del Oscar Mejor película 2017. Es una historia profunda, hermosa y ejecutada a la perfección por su director. En un camino pausado conocemos la historia de un joven afroamericano Chiron/Little en tres etapas de su vida (interpretado por tres actores en roles unificados y contenidos). Una historia de vida dónde sufre el dolor de la infancia con una madre drogadicta y que encuentra un pequeño respiro en una traficante que le acoge en su mundo y que hace el rol del padre que nunca tuvo. Además, en su adolescencia conoce el amor y también el dolor, que lo marcan para siempre. Es simplemente una película que nos regala un personaje complejo y una historia que pudo caer en el melodrama pero que Jenkis la sostiene en los silencios, las pausas y la música. Con un tono sobrio, hay momentos intensos y hermosos, plagados de simbolismos, con un virtuosismo visual gracias a su impecable fotografía. Una película perfecta en la construcción y en su guion, en la formalidad para el uso de los recursos cinematográficos. Imperdible, aunque no para todos los gustos.

“Dulce Amistad” de Hettie Macdonald (1996) (G). Así se conoció en Chile a la película Beautiful Thing(Una cosa hermosa) que data de 1996. En ella se cuenta el naciente romance de dos vecinos de Londres. Jaime es retraído y Ste sufre de violencia intrafamiliar. Una noche tras una golpiza, la madre de Jaime le ofrece quedarse en la casa, el problema es que deben compartir la cama. Los jóvenes de 17 años conocen de esa forma una variante de la sexualidad e inician un tierno romance. Es una película esperanzadora, hermosa, que hace creer en la simpleza de los sentimientos y que deja de lado los genitales para centrarse en el corazón de los protagonistas. Un canto al amor sin importar la orientación sexual. «Dulce Amistad» es una película sobre el primer amor. Además, cuenta con un inolvidable personaje secundario, el de la vecina obsesionada con Mama Cass. Cuando se estrenó en Chile fue calificada para mayores de 18 años, a pesar de no tener sexo explícito ni violencia, a lo más unos tiernos e inocentes besos de dos adolescentes, lo que demuestra que en esa época, la homosexualidad aún era vista con recelo. Hoy esta película sería de seguro calificada para Todo Espectador.  Una película imperdible sobre el viaje a la madurez y a aceptar el amor como se nos presente.

La Vida de Adele de Abdellatif Kechiche (2013) (L). Adele es una joven de 17 años que ve pasar su vida sin muchos sobresaltos. Una típica estudiante que busca el camino para determinar su existencia. Un día conoce a Emma, una estudiante de arte que provoca en ella una intensa atracción. Emma, que tiene el cabello azul eléctrico (de ahí el título alternativo de la película: “El azul es el color más caliente”) es fuerte, decidida y tiene resuelta muchas de las cosas que Adele recién empieza a cuestionar. Ambas inician una relación marcada por la diferencia de edad e intereses. Esta película está basada en una novela gráfica de Julie Maroh y representa quizás la simbiosis perfecta de la representación de una relación de pareja en el cine. El proceso, largo e intenso en el que se desarrollan las relaciones humanas sin importar su orientación. “La Vida de Adele” es una película impecable, al borde de la perfección narrativa y con una exquisitez inmensa por los colores, los encuadres y las secuencias. Ganó la Palma de Oro en el Festival de Canes 2013 y fue galardonada en todo el mundo, causó cierto revuelo por sus escenas sexuales, en especial por una larga e intensa secuencia. Aunque más allá de la polémica, la película es un relato maduro, crudo y elegante sobre un amor, en este caso un amor homosexual. Una cinta moderna imprescindible sobre las relaciones de pareja y el camino a la búsqueda personal. Imperdible.

El cielo divididode Julián Hernández (2006) (G). Esta película mexicana no fue estrenada comercialmente en Chile, como todo lo de este director mexicano, por lo que es difícil de encontrar, pero si la ven por ahí no se la pierdan. Cuenta la historia de Gerardo y Jonás, dos jóvenes que tratan de vivir su amor sin tapujos y como si a nadie le importara (uno de los valores de la película es que en su imaginario muestra a Ciudad de México y a su sociedad con un grado de aceptación perfecto). Son felices hasta que de pronto sus caminos encuentran una prueba difícil de superar. La cinta casi no tiene diálogos y se sustenta solo en la narración de una historia de amor y separación, desde la perspectiva desgarradora de los gestos y las lágrimas. Es cierto que por momentos el recurso del silencio agota, pero en otros el solo hecho de la narración en tercera persona le da la distancia suficiente para impactar y hacer un deleite algunas secuencias. Es una película hermosa, visual y romántica como pocas. Un triunfo, no para todos los gustos, pero especial en su osadía narrativa y visual.

“Mi vida en rosa” de Alan Berlinier (1997) (T). Ludovic nació como niño y que, en su inocencia, lo explica como un error bilógico. Su otra “X” se cayó a la basura por lo que no nació en el cuerpo de una niña, pero está segura que Dios enmendará el error y podrá al fin casarse con su vecino. “Mi vida en Rosa” es una de las mejores cintas jamás hechas sobre las personas transgénero y lo hace desde la perspectiva de la inocencia, desde el momento en que vemos todo bajo el prisma ausente de malicia y que hace que parezca natural y sin cuestionamientos eso, aunque los adultos enloquezcan con lo que a Ludovic le parece lo más natural: ser una niña. La película transita por momentos increíbles en que nos sitúa en un mundo de colores, en una fantasía de princesas y hadas, donde los cromosomas “XY” y “XX” (que determina el sexo en las personas) son asignaciones y una “X” perdida rueda por el techo y cae en una cubeta de basura, pero pronto su hada irá al rescate. Esta fantasía junto con el mundo donde el príncipe irá en su rescate, deambula en la cabeza de Ludovic y es ese contraste el que hace más brutal el desarrollo de la película. Lo hermoso de nuestra mente se contrapone con el desconocimiento y la discriminación que sufre incluso al interior de su familia. Su madre, más parece la madrastra malvada de los cuentos de hadas y Ludovic no entiende tanto odio por un error que no cometió, si no que fue Dios. “Mi vida es rosa” es indispensable para entender el dolor, la frustración y el doloroso tránsito de una niña transgénero en medio de un mundo convencional, ignorante e incomprensivo. Una película hermosa en su concepción y en su fondo. Imperdible y para ver en familia.

«Close» de Lukas Dhont (2022) (G). Leo y Remi, son dos amigos inseparables y su amistad se ve repentinamente interrumpida. Es una cinta sútil pero intensa. Con una fotografía hermosa, es un triunfo total. Los peligros del machismo insano y donde la construcción de estereotipos chocan a veces con la inocencia más pura. Una película indispensable para ver en familia. Pañuelos en mano es imperdible. Una joya.

Contracorriente de Javier Fuentes-León (2010) (B). Película peruana hermosa. Es verdad, un poco melosa y hasta cliché, pero que funciona bien como una fantasía romántica y un ejercicio de tolerancia en medio de una comunidad machista del país vecino. Representa la idiosincrasia rural de ese país o al menos la representación que de ella hace. En un pequeño pueblo costero vive Miguel, un pescador que espera junto a su hermosa esposa su primer hijo. Santiago es un fotógrafo y pintor que retrata la costa peruana. Ambos tienen un romance clandestino e intenso, que se fragua en las cavernas costeras y en playas solitarias. Una tragedia hará que la pareja siga junta, pero ya no de la misma manera. “Contracorriente” tiene un valor emocional importante que, si bien por momentos bordea peligrosamente el melodrama con un tufillo a teleserie, logra salir a flote gracias a su honestidad y el hermoso uso de los recursos cinematográficos. Ser pescador, gay (o bisexual en este caso) en medio de una comunidad machista no es fácil. Hermosa Película.

Mi último Round (2012) de Julio Jorquera (G). Otra chilena destacada. Acá un boxeador amateur y un joven ayudante de cocina viajan desde el sur a Santiago para probar suerte. En la capital, el amor trata de sobrevivir entre la precariedad y una grave enfermedad que aqueja al boxeador y que lo obliga a dejar el deporte. Es una película con momentos notables y actuaciones destacadas, donde su valor radica en que muchas de sus imágenes no son más que viajes al interior de los personajes. No es casual que el sur sea frío y lluvioso y que al llegar a la capital la situación no cambie mucho. Sus vidas siguen siendo las mismas y la poca luminosidad de la gran ciudad se transforma en una amenaza para su romance (luminosidad que se ve plasmada en el personaje de Manuela Martelli). Una película imperdible por ser un retrato honesto de una pareja homosexual en nuestro país.

«La ley del Deseo« de Pedro Almodóvar (1987) (G). Si bien casi todas las cintas del director español tocan el tema LGTBiq+, esta es la que se centra por completo en una relación amorosa homosexual. Un joven Antonio Banderas interpreta a un joven que se obsesiona con un director de cine comienzan una relación tortuosa y marcada por la tragedia. Plagada como siempre de personajes extremos (Carmen Maura interpreta a una transgénero que en su niñez fue abusada por el párroco local) y de una estética sobrecargada, esta película funciona en varios niveles en especial en sus secuencias más emblemáticas, donde hay un juego entre religión y sexualidad. En Chile estuvo varios años prohibida y bien merece la pena como un registro de una época y de un director único. Un melodrama exquisito. Otras imperdibles de Almodóvar con foco en lo LGTBQ+ son «Todo sobre mi madre» (T) y «Dolor y Gloria» (G).

«Un Hombre soltero« (2009) de Tom Ford (G). Ambientada en la década del 60, esta cinta es un placer visual. Imágenes potentes con una cuidada dirección de arte que nos entregan potentes secuencias. Colin Firth además, entrega una actuación memorable como un profesor universitario que tiene que seguir su vida cuando su pareja fallece en un accidente automovilístico. La representación de la soledad, de la imposibilidad de avanzar y del dolor queda pasmada en cada momento, donde nos impregnamos de los sentimientos. Una película increíble, dura y hermosa.

«Un amor por ocultar» (Un amour à taire) de Christian Faure (2005) (G). Devastadora película francesa que retrata el horror de la persecusión nazi a las perosnas LGTBQ+ durante el holocausto. Es hermosa, emotiva y plagada de secuencias intensas. Un canto al amor y un llamado de atención de los peligros de los regímenes totalitarios y su persecución a las minorías. Para ver con pañuelos e imperdible.

«Todos somos extraños» (All of Us Strangers) de Andrew Haigh (2023) (G). Un escritor conoce a un vecino con el que inicia una intensa relación mientras se reencuentra con sus padres que murieron cuando tenía 12 años. Una cinta misteriosa y sublime, hermosa y triste. Que refleja el intenso poder sanador del arte. Imperdible.

«Retrato de una mujer en llamas» de Céline Sciamma (2019) (L). En una alejada isla una pintora debe hacer el retrato de la dueña de una gran casa. Ambientada en el Siglo XVIII, esta cinta es una experiencia sensorial, construida desde la sutileza y la belleza. Es un triunfo cinematográfico completo, desde su estupenda fotografía, guion y las sublimes actuaciones. Una historia de amor que seduce por su dureza y pulcritud. Una película bella y superior. Imperdible.

«La misteriosa mirada del Flamenco» de Diego Céspedes (2015) (TQ). Una gran película chilena que aborda con eficiencia, poesía y amor, la construcción de familia y cómo los lazos se construyen más alla de lo sanguíneo. Ambientada en 1982, en medio de la dictadura, una niña vive con un grupo de personas trans y queers que regenta un cabaret en un pequeño pueblo del desierto de Atacama (se grabó cerca de Diego de Almagro). Los mineros son sus principales clientes y también amores, hasta que un rumor dice que a través de la mirada se contagia una grave enfermedad. Un muy certero reflejo de una época con un guión virtuoso y una calidad visual avasalladora. Hermosa, intensa, poética. Imperdible.

Maurice” de James Ivory (1987) (B). Otro clásico sobre un amor prohibido en la época victoriana. Funciona como un documento sobre el difícil camino que ha vivido la comunidad a través del tiempo. Parsimoniosa, profunda y con un guion perfecto. Imperdible.

Los chicos no lloran  de Kimberly Pierce (1999) (T). Pieza fundamental para entender el odio y la ignorancia que ha debido sufrir la población LGTBiq+.  Hilary Swank en una actuación memorable y una película sobre un hombre transgénero que sufre una violación colectiva “correctiva”. Intensa, dura y emotiva. Imperdible.

Urbania de John Shear (2000) (G). Una pareja sufre un ataque. Un hombre que busca a otro y una serie de leyendas urbanas mezcladas en una película un tanto errática, pero que tiene escenas hermosas. Una de las olvidadas que para mi es imperdible.

Plegarias para Bobby de Rusell Mulcahy (2009) (G). Emotiva cinta sobre una madre que acepta a su hijo solo después de su muerte. Intensa y necesaria, en especial para entender los peligros de la homofobia. Pañuelos en mano.

Filadelfia” de Jonathan Denme (1993) (G). Es un clásico que acercó el VIH y la homosexualidad a Hollywood y a las grandes audiencias. Interesante aunque con muchos vacíos, su valor es histórico. El director venía de dirigir la estupenda «The Silence of the Lambs» (El Silencio de los inocentes) dónde había una representación considerada problemática por la comunidad Trans. Fue su película reivindicatoria.

Piel Misteriosa” (Mysterious Skin) de Gregg Arakki (2004) (G). Un chico que ejerce comercio sexual y un retraído muchacho buscan en el pasado un hecho que los marcó. Es una película muy fuerte e intensa, que toca un tema complejo y durísimo. La película es un ejercicio de buena narración y una progresión de sus personajes. Hermosa, intensa, cruel y definitivamente no para personas muy sensibles por lo difícil de su tema. Igual imperdible.

Milk de Gus van Sant (2008) (G). Gus Van Sant es un director que también tiene una serie de películas con temática LGTBi y que es uno de los pioneros de la nueva camada de cineastas que tratan el tema. Películas como “Mi mundo privado” (My own private Ohio) marcó una generación y se atrevió a tocar el tema del comercio sexual masculino, con unos jóvenes Keanu Reeves y Joaquin Phoenix. “Milk” es la cinta que más valor histórico tiene y resulta imperdible como la representación de un momento histórico y que fue la elección del primer alcalde abiertamente homosexual de Estados Unidos. Una película que se transforma en una bandera de lucha por los derechos de las minorías. Es interesante para recordar que los derechos LGTBiq+ tiene una larga historia plagada de mártires que sin ellos, todos los avances de hoy existen, no podrían ser posibles.

XXY” de Lucía Puenzo (2007) (I). Una chica intersexual enfrenta el desconocimiento y la ignorancia. Película argentina que toca un tema hasta ese momento muy poco visto en el cine. Muy buena.

Transamérica de Duncan Tucker (2005) (T). Felicity Huffman es una mujer transgénero que está en proceso de reasignación sexual cuando se entera que tiene un hijo que tiene que cuidar. Interesante y excelentes actuaciones. El tiempo no la ha tratado muy bien, pero merece verse en contexto y época.

Shelter (Refugio) de Jonah Markowitz (2007) (G). Un amor entre surfistas. Una familia disfuncional y una película romántica son un exquisito sabor a antiguo. Tierna y que toca el tema de la construcción de una familia.

Fiesta de despedida” (It is my party) de Randal Kleiser (1996) (G). Un hombre con VIH decide programar su muerte. Su ex pareja llega para recordar el intenso amor que vivieron. Hermosa y dolorosa. Sus primeros 5 minutos son una lección de narración. Tiene un reparto impresionante.

Latter Days (Los últimos días) de C. Jay Cox (2003) (G). Un mormón con crisis de identidad y un vecino “experimentado” inician un tierno romance. Regular, pero con algunas escenas notables, que se transformó en un referente entre religión y orientación sexual. Ha envejecido muy bien. Funciona muy bien como comedia romántica.

«Un amor memorable» (Supernova) de Harry Macqueen (2020) (G). Protagonizada por Colin Firth y Stanley Tucci como una pareja que lleva más de 20 años juntos y que tienen que enfrentar una tragedia. Hermosa, simple pero intensa. El amor a veces no lo puede superar todo.

Tormenta de Verano” de Marcus Kreuzpainter (2004) (G). Dos jóvenes en un romance veraniego. Pelìcula alemana sobre el crecimiento y la búsqueda del amor.

«Carol» de Todd Haynes (2015) (LB). Pulcra y parsimoniosa historia de amor entre una mujer casada de alta sociedad y una joven que trabaja de vendedora. Es una película exquisita en su construcción y en su diseño. Un reflejo de una época dura para las mujeres en general y más dura aun para las mujeres de la comunidad LGTBQ+. Un testimonio indispensable y una historia de amor hermosa. Imperdible.

CRAZY de Jean-Marc Vallee (2005) (G). Una familia canadiense y un chico que lidia con sus deseos. Interesantísima película sobre el crecimiento y la familia.

El tiempo que queda de Francois Ozon (2005) (G). Un hombre con un cáncer terminal analiza su vida y a los que ha hecho daño, entre ellos su pareja y su abuela. Emotiva.

«La ventana de enfrente» (2003) de Ferzan Özpetek (G).  Giovanna se ocupa de cuidar a la sobreviviente judía del Holocausto que su esposo trae a casa. A medida que comienza a reflexionar sobre su vida, se vuelve hacia el hombre que vive frente a ella que tiene un secreto. Intensa, linda y hermosa. Este director también nos regaló joyas como «El Baño Turco» (1997) (B) y «El hada ignorante» (2001) (B) que se transformó además en una buenísima serie de TV, además de «Nouvo Olimpo» (que está más abajo).

«Soy una cheerleader» (But I’m a Cheerleader) de Jamie Babbit (1999) (Q). Una comedia desatada y un clásico queer que expuso en tono de comedia un tema muy difícil: los campamentos de reconversión. Una joven es enviada a un retiro luego de que sus padres sospecharan que es lesbiana. Entretenida, llena de chistes rápidos y de una sátira exquisita. Un clásico que pareciera superfluo pero que es uno de los más profundo sin perder la ironía. Además, tiene una constelación de estrellas como Natasha Lyonne, RuPaul y Clea DuVall.

Longtime Companion (Amigos para siempre) de Norman Renè (1989) (G). Otro clásico imperdible y cómo la epidemia del SIDA arrasó entre la población homosexual y cómo enfrentaron la muerte de sus parejas y amigos. Hermosa y con secuencias intensas. Necesaria.

Las Aventuras de Priscilla, la Reina del Desierto” de Stephan Elliot (1994) (TQ). Un clásico sobre un grupo de transformistas y personas transgénero que recorre Australia en un bus entregando un show en alejados pueblos. Entretenida y de un virtuosismo visual avasallador, es una comedia desatada sin dejar de lado temas profundos. Imperdible. La versión de USA con Patrick Swayze y que se llamó «Gracias por todo Julie Newmar» (o el insultante título en español que fue «Reyes o reinas»), también es digna por su rareza.

Amor, valor y compasión” de Joe Mantello (1997) (G). Un grupo de amigos, una cabaña y una noche de juerga. Entretenida y un testamento de cómo el cine mainstream intentaba abrir espacios para la comunidad.

El club de los corazones rotos” de Greg Berlanti (2000) (G). Un grupo de amigos que juega béisbol y sus encuentros y desencuentros amorosos. Entretenida, simpática y emotiva. Un clásico porque es un intento mainstream de tocar el tema de hombres gays desde una pespectiva más cómica y más cercana a la comedia romántica que ahora son más habituales en cintas como «Bros» (2022) y en series de TV.

La Hermandad” de Nicolo Donato (2009) (G). Homosexulialidad y neonazis. Una mala combinación. Interesante.

Plan B” de Marco Berger (2009) (B). Un hombre elabora un plan B luego de que su novia lo dejara por otro muchacho. Su idea es enamorar al otro, pero las cosas se salen de control. Interesante y entretenida película argentina.

Principiantes” de Mike Mills (2010) (B). Un hombre de tercera edad decide salir del closet tras la muerte de su esposa. Interesante.

Sacerdote” de Antonia Bird (1994) (G). Un cura homosexual es atrapado por la policía teniendo sexo callejero. Su comunidad se divide y él enfrenta la duda sobre su fe y sobre sus deseos. Interesante.

«Yo soy simón» de Greg Berlanti (2018) (G). Es una comedia romántica para adolescentes y su valor es que logró cautivar a audiencias jóvenes con una historia de amor entre dos muchachos. Tierna y entretenida, su valor radica en la representación y en que el mainstream apostó por una historia gay para toda la familia.

«Llámame por tu nombre» (Call me by your name) de Luca Guadagnino (2017) (G). Obra cumbre del amor romántico e idealizado. Tiene momentos bellísimos y actuaciones impresionantes. El dolor de la pérdida del primer amor en una cinta luminosa, mágica y romántica en un entorno simplemente sublime.

«El Príncipe» de Sebastián Muñoz (2019). Película chilena que aborda la masculinidad frágil en una cárcel. Es un ejercicio de deseo, represión y de vulnerabilidad en el Chile de comienzos del siglo pasado. Excelente guión y un gran desarrollo de personajes en una película que no teme ser explícita y confrontacional. Imperdible como cine queer chileno.

«Felices juntos» (Happy Together) de Wong Kar-Wai (1997) (G). Otro clásico imperdible. Una pareja viaja de Hong Kong a Buenos Aires para iniciar una nueva vida, pero sus caminos comienzan a separarse. Es una película compleja, profunda y que funciona como un ejercicio vital de cualquier quiebre amoroso y de la toxicidad del amor idealizado. Es indispensable por su intensidad y por el retrato de la vida gay de la época.

«Corazón Borrado» (Boy Erased) de Joel Edgerton (2018) (G). Una familia religiosa descubre que su hijo es gay y lo envía a una clínica reconvertiva. Una película necesaria para entender los peligros de las terapias que provocan sufrimiento a personas LGTBQ+. Para ver en familia con excelentes actuaciones.

«Las Horas» de Stephen Daldry (2002) (L). Tres generaciones de mujeres que lidian con el dolor. Hermosa y poética con Virginia Woolf y Mrs. Dalloway de fondo. Una película profunda y muy entretenida.

«Cuatro Lunas» de Sergio Tovar Velarde (2014) (G). Cuatro historias de amor en México. Generaciones distintas y realidades distintas en una película coral muy lograda.

«Trilogía de Nueva York» (Torch Song Trilogy) de Paul Bogart (1988) (Q). Otro clásico imperdible. Un hombre que trabaja como drag queen se enamora de un sujeto que se declara bisexual, mientras también tiene que lidiar con sus tradiciones familiares. Une película intensa, divertida y que significó un golpe al machismo, la construcción de genéro y el deseo. Adelantada para su época, además tiene un reparto de lujo que incluye a Anne Bancroft, Matthew Broderick y Harvey Fierstein. Imperdible.

«Stonewall» de Roland Emmerich (2015) (Q) Falta una gran película sobre Stonewall, pero está esta cinta que hace su intento, más fallido pero que igual vale la pena revisarla. La película retrata la redada al mítico bar con varias inexactitudes históricas y a pesar de sus varias deficiencias, es un ejercicio para tener un primer acercamiento a la historia. Sin duda, Stonewall merece aún una mejor película. Entretenida y nada más.

«Elisa y Marcela« de Isabel Coixet (2019) (L). Película española estrenada directo en netflix. Trata sobre la que sería la primera boda gay de españa documentada. Una cinta de epoca en que dos mujeres hacen de todo para consagrar su amor. Engañan a toda una comunidad cuando una de ellas se viste de hombre para lograr casarse. Interesante.

«Orgullo» (Pride) de Matthew Warchus (2014) (Q). Inspirada en un hecho real cuenta cómo un grupo de gays, lesbianas y queers apoya a los mineros durante la larga huelga de 1984 en Inglaterra. Interesante, entretenida y optimista. Para ver en familia junto a hijos/as adolescentes.

«Nuovo Olimpo» de Ferzan Özpetek (2023) (G). Dos jóvenes se enamoran en Roma de los 70 tras conocerse en un cine que sirve de punto de encuentro de hombres que buscan placer con hombres. Un amor que los fulmina, moldea y estremece. Un hecho los marca para siempre mientras ambas vidas toman caminos insospechados. La cinta sigue la ruta de ambos a lo largo de 30 años en un camino doloroso, reflexivo, fortuito, pero a la vez exquisito. Imperdible, nostálgica y hermosa.

«Bent» de Sean Mathias (1997) (G). Otra sobre el holocausto y la población LGTBQ+ que fue enviada a campos de concentración y aniquilada por los nazis. Es una película intensa, construida en base a una obra de teatro galardonada (a veces se nota). Poderosas actuaciones y un mensaje fuerte sobre el odio. Muy buena.

«En la gama de los grises» de Claudio Marcone (2015) (B). Película chilena que nos toca el tema de la bisexualidad y cómo la orientación puede ser más compleja. Un hombre casado conoce a un joven con el que inicia un romance. Fue un tanto incomprendida (desestimada por la crítica), pero tiene su valor en la honestidad de su propuesta y en el cariño por sus personajes. Recomendable.

«Los fuertes» de Omar Zúñiga. Un gran historia de amor con telón de fondo los hermosos parejes del sur de Chile. Un ejercicio de película romántica muy logrado. Dos jóvenes inician un romance a pesar del entorno conservador en el que viven.

Otras para disfrutar:

«La chica danesa» de Tom Hooper (2015) (T). No ha envejecido bien, pero es un testimonio histórico de la primera mujer trans en someterse a un tratamiento quirúrgico de reasignación de genéro. Solo regular.

«Weekend» (Fin de semana) de Andrew Haigh (G). Una pareja de hombres tiene un encuentro casual y deciden pasar un fin de semana juntos. Realista, profunda, dura y romántica.

«Free Fall» (Caida Libre) de Stephan Lacant (2013) (G). Un policía que pronto será padre se enamora de un compañero homosexual y su vida comienza a desmoronarse. Película alemana. Buena.

«Tierra de Dios» ( God’s Own Country) de Francis Lee (2017) (G). Un joven criador de ovejar conoce a un migrante que cambiará su perspectiva del sexo y el amor. Muy recomendable. Intensa y bella.

«Hoy quiero volver solito» de Daniel Ribeiro (2014) (G). Película brasileña sobre dos jovenes (uno con discapacidad visual) que se enamoran. Tierna, romántica y bella película.

«Holding the Man» de Neil Armfield (2015) (Q). Una historia de amistad que cruza décadas. Interesante y con buenos momentos.

«El código enigma» de Morten Tyldum (2014) (G). Un hombre gay que ayudó a terminar con la segunda guerra mundial. Un testamento histórico interesante.

«El lugar sin límites» de Arturo Ripstein (1978) (T). Basada en la novela del chileno José Donoso. Es una película impresionante para su época. Dolorosa y un reflejo de los prejuicios y el dio de ese tiempo.

«Monstruo» de Hirokazu Koreeda (2023) (G). Película Japonesa que retrata la vulnerabilidad de la infancia frente al machismo insano y los estereotipos. Una película dura, pero lindísima.

«La jaula de los pájaros» (Bridcage) de Mike Nichols (1996) (Q). Una comedia excelente y en su momento celebrada por su representación. Basada en «La jaula de las locas«, un clásico francés de 1978.

Yossi y Jagger de Eytan Fox (2002). Una historia de amor imposible en medio del conclicto entre Israel y el Líbano. Emotiva, tierna y certera película.

 Y la lista es interminable. Hay clásicos como “Los chicos de la banda” en su versión de 1970 o la del 2020 y otras como “Su otro amor” de Arthur Hiller de 1982, que tiene su gran valor en la representación en una época imposible. O incluso «Cruising» (1980) de William Friedkin con Al Pacino, que fue problemática en su historia (un asesino de gays) y que mostró el sub mundo del sadomasoquismo.

Hay ejemplos notables de cine latino, dónde México y Argentina destacan con cintas como “Doña herminda y su hijo” (G) (1985) de Jaime Humberto Hermosillo, película de México o la adelantada para su época “Otra historia de amor” (B) (1986) de Américo Ortiz de Zárate, cinta argentina que fue polémica pero que es interesante. México tiene un historial y Julián Hernández tiene varias cintas de temática gay como la descrita más arriba «El cielo dividido» o «Mil nubes de Paz» (2003) (G). Brasil también ha dado otras películas destacadas como «De principio a fin» (2009) de Aluizio Abranches, una cinta muy polémica sobre un tema muy difícil, y cómo olvidar la destacadísima «El beso de la mujer Araña» (1985) (T) de Hector Babenco. El resto del cine latino nos ha dado piezas escasas pero fundamentales como la colombiana «La virgen de los sicarios» (2000) (G) de Barbet Schroeder o la cubana «Fresa y chocolate» (1993) de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío. La filmografía peruana destacada por «No se lo digas a nadie» (1998) de Francisco J. Lombardi, basada en una novela de Jaime Bayly y que es un adelanto para su país. Chile (a las descritas arriba) tiene varias que tocan el tema en especial en el formato documental o películas más experimentales como «El Pejesapo» (2007) (Q) de José Luis Sepúlveda, «Nunca vas a estar solo» (G) de Alex Anwandter. O la indispensable «Vendrá la muerte y tendrá tus ojos» (L) de José Luis Torres Leiva.

Imposible cerrar sin mencionar a grandes clásicos como «Querelle» (1982) (G) de Rainer Werner Fassbinder (que hoy resulta exagerada en estética y tema, pero sigue siendo exquisita) o Cambio de sexo (1977) (T) de Vicente Aranda, que puede estar anacrónica, pero son testimonio de un cine que se atrevía y tatas más del cne español que fue muy prolífico en historial LGTBQ+ en la década de los 70, siendo pioneros.

Para finalizar le dejo un documental imprescindible que habla sobre el cine gay “The celluloid closet” (1995) (Todas) de Rob Epstein y Jeffrey Friedman que puede servir para buscar películas más antiguas y entender un poco la historia del cine LGTBQ+. Lo mismo que «Disclusure» (2020) (T) Sam Feder, que analiza la representación trans en la pantalla.

Si fuera por películas nos faltan días o meses para revisar. Seguramente hay muchas más, pongan sus comentarios. ¿Cuál te gustó a ti?

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