Un genialidad compleja y divertida. Esta película viene a romper los esquemas de todo lo que hemos visto sobre multiversos, Los daniels construyen una cinta plagada de simbiolismos y locura que se conviertirá probablemente una película de culto que rondará por mucho tiempo en el recuerdo de quienes la vean.

Evelyn (la genial Michelle Yeoh) por alguna razón abre un portal de multiversos donde sus “yos” son atacadas por un ente que busca la destrucción del mundo y ella es la única clave que puede detener la catástrofe. Una premisa que puede leerse simple, pero que representa un complejo mundo de realidades paralelas, tiempo y relaciones humanas, sociales, clasismo y todo puesto a ritmo vertiginoso que homenajea al cine de acción oriental, con guiños a la cultura pop e incluso a la parodia social. “Todo, en todas partes y al mismo tiempo” es eso y mucho más. Una locura mayor.

Casi inclasificable en un género, la cinta es una comedia ridícula que funciona en casi todos sus niveles, pero que es necesario enganchar desde el minuto uno. Comprarse su premisa estrafalaria y su puesta en escena kitsch. Tras eso, lo que tendremos es un goce y un viaje de placer de ribetes insospechados. Es que los Daniels (Dan Kwan y Daniel Scheinert), pusieron todo en la parrilla para crear un engendro que nos entretiene, pero que también pone bruscas reflexiones sobre temas tan complejos como la tradición, la castración familiar, la tolerancia y el amor.

Evelyn es un personaje audaz (en cualquiera de sus mundos) y su entorno no es simple. Si tomamos la base de la “peor” Evelyn, la cosa es aun más compleja, ya que lo complejo de la resolución tiene una estructura que nos evoca mucho más allá que la heroína que debe salvar al mundo. Es la heroína que debe dejar de ser la antagonista de sus mundos paralelos. Detrás de su simpleza, hay una profundidad abismante y rica. Que aguanta tantas lecturas como queramos.

Una película complejísima, rarísima y de lo más original que el cine nos haya entregado en años. El guion (por momentos pisando peligrosamente el ridículo, pero saliendo airoso) funciona en estructura y desarrollo, abriendo un abanico insondable de premisas y posibilidades.

Las actuaciones están muy logradas destacando la protagonista, Michelle Yeoh, Ke Huy Quan (quien hace de su esposo y que es totalmente diferente dependiendo del multiverso), Stephanie Hsu (su hija, Joy Wang) y Jamie Lee Curtis, que da el tono de parodia necesario para un personaje que encarna a la maldad de la xenofobia y las trabas que tiene una persona para salir adelante en otro país.

Esta película es un desafío total al lenguaje cinematográfico y que se instala como un clásico instantáneo. Para ver más de una vez. Un placer de esos que no son tan habituales. Ojo, hay que enganchar eso sí.

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