La sexta nueva entrega de la saga iniciada por Sam Raimi en 1981 propone mucho del tono de las dos entregas anteriores. Mucho gore, cámara prodigiosa y una historia que sorprende por su profundidad. Una gozada para los fanáticos y una comprobación más del buen momento que vive el cine de terror.

Esta versión en mucho más cercana a las dos cintas anteriores  de la serie, la excelente Evil Dead (2013) de Fede Alvarez y la impresionante Evil dead: el despertar (2023) de Lee Cronin, que se alejaron del tono bufonesco de la trilogía original: Evil Dead (1981), Evil Dead II (1987) y El ejército de la tinieblas (XX), que tenía en dosis iguales terror y humor. Desde el reborn (reinicio) de Álvarez, la saga endureció el tono y se acercó más a la ultraviolencia con mucho éxito y permitiendo que los directores tomaran arriesgadas opciones.

Acá Sébastien Vaniček, el director que debutó con la aclamada Arácnidos, sigue la senda la iniciada en la estupendamente entretenida película previa, y esta parece ser una secuela directa (spoiler: lo es). Acá conocemos a Alice (Souheila Yacoub) que después de la pérdida de su esposo, William (George Pullar), debe lidiar con las expectativas de su familia política y en especial con las de sus suegros, Edgar (Erroll Shand) y Susan (Tandi Wright), teniendo como soporte a su cuñado Joseph (Hunter Doohan) y a su polola Thya (Luciane Buchanan), todo mientras reaparecen los deadites (demonios zombies) debido a una conexión familiar con una sociedad que ha luchado contra el mal por años.

La línea central de la trama podría perfectamente ser un drama intimista sobre la pérdida, pero en realidad es una alegoría mucho más violenta sobre las relaciones tóxicas (un tema que se ha tomado el horror contemporáneo) en clave camp y horror extremo. En ese sentido, la película se la juega por profundizar mucho en sus personajes, motivaciones, historias y sentimientos (algo que ya había hecho con éxito la entrega anterior).  Esto hace que se sienta mucho más orgánico todo y que la carnicería sea más efectiva. Todos en muy buenas actuaciones (ojo con el personaje de Molly (Maude Davey), la abuela con Alzheimer).

Evil dead burn, es una gran secuela. Muy efectiva y entretenida, pero también se la juega por aspectos innovadores, en especial sus deadites que se alejan un poco de lo visto antes para darle más profundidad, tanto en las historias humanas como en su versión demoníaca, y le entrega la capacidad de generar estrategias. Todo un acierto. Además, la dirección es muy sólida, con encuadres inquietantes y un par de planos secuencias increíbles (la secuencia del ataque en la cocina está magistral). Se nota que el director puso nervio y talento sin olvidar el ritmo y los necesarios jump scares (salto de sustos). Quizás, lo único que se reciente son los últimos dos o tres minutos finales (antes de las escenas post creditos), un poco menos efectivos, pero nada hace borrar la gran experiencia gore que es.

En suma, entretenidísima. Una gozada para los fanáticos de la saga y una gran película de terror que va más allá de la carnicería simple. Ojo: no es para todos, así como tampoco lo son sus entregas anteriores. Hay un par de escenas que cuesta mirarlas y que son el sello de esta nueva vida de la saga.

Ficha IMDb
Título originalEvil Dead Burn
Título en españolEvil Dead en llamas
Año2026
Duración1 h 50 min
DirecciónSébastien Vanicek
GuionFlorent Bernard, Sam Raimi y Sébastien Vanicek
Reparto principalSouheila Yacoub, Hunter Doohan y Luciane Buchanan
Géneros IMDbTerror corporal, terror psicológico, terror sobrenatural, gore, fantasía, misterio y terror zombie
Calificación IMDb6,9/10
Metascore58

Foto captura de Youtube

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