Esta serie de comedia dramática de Netflix destaca por ser un gran retrato de la cotidianidad de las personas que están entrando en la difícil edad de ser muy jóvenes para ser considerados adultos mayores y muy viejos para ser considerados jóvenes. Dos temporadas muy logradas en su género, la segunda incluso mejor.

Las cuatro estaciones (Four Seasons) nos presenta a un grupo de amigos que tiene la costumbre de reunirse en fechas importantes. Es cuando conocemos a Kate (Tina Fey) y Jack (Will Forte) un matrimonio que pareciera sucumbir la rutina y que lucha por encontrar un punto que les permita avanzar (y con ello no morir en el intento); Anne (Kerrie Kenney) y Nick (Steve Carell) que parecieran estar felices, pero que en realidad hace tiempo sucumbieron a la rutina y el aburrimiento; y a Danny (Colman Domingo) y Claude (Marco Calvani), un matrimonio gay que busca encajar y que pareciera luchar contra la heteronormatividad propia del concepto de matrimonio actual.

ALERTA SPOILER EN ESTE PÁRRAFO

A ellos -ALERTA, si no has visto la primera temporada salta al párrafo siguiente- se suma Ginny (Erika Henningsen), quien es la nueva pareja de Nick tras su divorcio al fin de la primera temporada.

SIN SPOILER ADELANTE

La serie resulta una fresca mezcla entre comedia (su tono principal) y situaciones dramáticas, en un equilibrio muy logrado, gracias a la maestría de los guionistas que pudieron actualizar con éxito una película de 1981 del mismo nombre y que fue dirigida por Alan Alda (acá hace un exquisito cameo).

Es cierto que hay cosas que suceden muy rápido o que parecieran tomarse con superficialidad, pero en general la serie nos hace entender, conocer y querer a sus personajes. Hay momentos duros y otros divertidísimos, la serie no descansa y no aburre nunca, lo que ayuda también es su formato de 30 minutos.

Un golpe duro de realidad a quienes están en la llamada “mediana edad”, nunca tan viejo para ser considerado adulto mayor y ya no tan joven como para ser considerado adulto joven. Un híbrido que la serie recrea muy bien, con adecuaciones contemporáneas como son la tecnología o las costumbres modernas, pero sin olvidar que transitamos de una generación en la que lo análogo resultaba aún importante.

En suma, absolutamente recomendable. Su segunda temporada es aun más divertida y profunda. Una de esas series que se pasan volando y que sirven tanto para pasar el rato como para reflexionar. Buenísima.

Foto: captura de Youtube

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