Hayao Mizazaki crea una película difícil. De una narración tan intrincada que por momentos se siente pesada, “El niño y la Graza” es un ejercicio de belleza visual y una complejidad única para el género animado. Llena de alegorías y simbolismo, es una joya.

Mahito es un niño que, tras la pérdida de su madre, se va a vivir a una nueva ciudad con su padre y su nueva pareja. Ahí se cruza con una garza (o algo así) que le va revelando detalles de su madre. Ahí la cinta nos adentra en un mundo mágico y onírico, que lo obliga a buscar aliados para regresar al mundo normal.

La película presenta una historia pesada pero cargada de un simbolismo sobre la pérdida y la madurez que nos entrega escenas visuales hermosas. Parsimoniosa (a ratos lenta), el mundo se vuelve fascinante y lleno de personajes complejos, partiendo por la garza (o demonio o ángel), la niña, el rey, etc.

Una experiencia visual única. Con una narración que a veces se vuelve densa, la película es una joya en la animación para adultos. Compleja, intensa, dura y difícil, nos obliga a ser parte de este camino hacia la madurez y la superación del dolor.

En Cine. Nominada a Mejor Película Animada.

Foto; Captura de Youtube

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