J.A Bayona revisa la tragedia de Los Andes ocurrida en Chile en 1972 cuando un avión con deportistas uruguayos cayó en la cordillera. Los sobrevivientes del accidente debieron soportar las inclemencias de la montaña y luchar contra el hambre en una epopeya que resulta un canto a la resiliencia límite.
En un tono coral que deja en claro el poder del grupo, la cinta abraza sus mejores momentos en las decisiones que pone Bayona sobre el material. Alejarse del arquetipo de los personajes para construirlos como fragmentos que perfectamente construyen un gran e intrincado personaje. Una fragmentación que es utilizada también en el relato e incluso en los diálogos, dando paso a la que podría ser una alusión poética al cuerpo y a la carne. Es que cada personaje tiene un rol no arquetípico ni fijo. Hay momento que el heroísmo se traslada de uno a otro, el rol de líder se pasea por varios, la reflexión o bien el pesimismo. Un juego que permite ver a los personajes en una dimensión humana y frágil, lo que nos permite entender más el dolor, la resiliencia y sus deseos de vida.
Una dirección magistral y cuajada como si se tratara de un gran lienzo, en la que la composición es básica. La Sociedad de la nieve cuenta una historia muy conocida en Chile, pero lo hace con personalidad propia y una voz única, lo que la convierte en un gran acierto cinematográfico y en un ejercicio coral potente y acertado. Una película de construcción perfecta y que no olvida la emoción como gancho final. Muy buena.
Foto: Captura de Youtube