La tercera temporada de «Love, death and robots» es una joya. Como buena serie de capítulos unitarios, es irregular, pero todos los episodios tienen méritos y en la globalidad es una serie imperdible.
David Fincher, Tim Miller, Jennifer Miller y Joshua Donen son los productores (y también dirigen algunos episodios) de esta serie de animación que compila diversos géneros como comedia, terror, ciencia ficción, a través de diversas técnicas. Esta tercera temporada es redonda y un placer.
Ya en las temporadas anteriores habíamos visto un arranque de creatividad e imaginación impresionante, pero es en esta tercera temporada dónde cada capítulo tiene méritos propios y todos fluyen en armonía, lo que hace que esta temporada raye en la perfección, a pesar de lo unitario que son los episodios y la desconexión aparente entre sus historias. Hay una línea que se siente precisa, incluso en la elección del orden de los capítulos hay una progresión que demuestra una planificación superior en la serie. Es difícil decir cuál es la mejor pero acá una apreciación de todos los capítulos.
“Los tres robots, estrategias de salida”. Simpatía e ironía que funcionan muy bien como secuela de las aventuras de vacaciones de amigos robots a un planeta devastado. Encantadores y filosóficos, si bien pierde un poco respecto a la “Tres Robots” de la temporada anterior, funciona muy bien. Hay morbo y juicios de valor interesante respecto a la estupidez humana. Valiosa y una comedia muy inteligente.
“Malos Viajes”. Debut de David Fincher en la animación. Un barco y una criatura encerrada en él que debe alimentarse. Un ejercicio de terror y claustrofobia abismante. De un ritmo rápido y con varias secuencias alucinantes. Es un complejo juego de ideas y mucha sangre. Interesante, profunda y con personajes muy bien moldeados. Es una joya del terror animado.
“El pulso mismo de la máquina”. Una belleza, evocadora, perturbadora y hermosa visualmente. Una astronauta queda varada con el cuerpo de su compañero el que se empeña por rescatar, para darse lidiar con el dolor toma drogas que la hacen dudar sobre la realidad. Este viaje lleno de referencias sicodélicas sobre la muerte, el pasado, el dolor y el amor se plasma con una belleza superior (que se repite en otros capítulos). Avasalladora en lo visual, es plena y profunda como historia de ciencia ficción.
“Noche de los mini muertos”. Es quizás la más débil de la entrega, pero una de las más divertidas. Un encuentro sexual en un cementerio “desata” una plaga de zombies que domina al mundo. Todo visto desde la perspectiva gran panorámica, por lo que vemos a todos los personajes en miniatura. Básicamente es una sátira a las películas de zombies y en ese contexto funciona a la perfección, con mucho humor y referencias a la invasión de muertos-vivos que tiene el cine y la televisión. No hay mucho desarrollo, pero si mucha entretención condensada que saca más de una risa. Comedia de terror.
“Mata Equipo Mata”. Una tomada de pelo a la masculinidad. Un corto que tiene un tono de ironía que puede leerse en tantos niveles. Su humor grotesco y pueril, pasando por su violencia desatada y escabrosa, hasta sus personajes estereotipados, confluyen para dar un corto lleno de masculinidad (y homoerotismo simbólico) y referencias que se hace de lo más entretenido. Un equipo debe enfrentar a oso robotizado que extermina comandos completos. Terror, ciencia ficción en un ejercicio brutal lleno de una deliciosa ironía al valor de la masculinidad. Si enganchas a la primera, es un goce. Terror / Parodia.
“Enjambre”. Filosófica, profunda y hermosa. Esta es otra historia de ciencia ficción (con ribetes de cyberpunk) que funciona en todos sus niveles, desde su belleza visual hasta la profundidad de sus ideas y personajes. Dos científicos estudian un enjambre de organismos extraterrestre que se desarrolla en torno a una reina. El objetivo es conocerlo y utilizar ese conocimiento en beneficio de la humanidad. Hay un intento por explicar el desarrollo social y la maldad, dónde aspectos evolutivos hacen que todo cambie, como concepto es fascinante y es de esas historias que te dan vueltas por mucho tiempo. Además, el entorno hace posible que sea un goce visual y una experiencia tan brutal como hermosa. Ciencia Ficción.
“Ratas de Mason”. Es otra de la “débiles” de la entrega, pero muy divertida y con ribetes interesantes. Mason descubre que las ratas de su granero evolucionaron y busca formas para exterminarlas desatando una brutal guerra. Hay momentos en que la historia se siente muy gruesa y tosca (como que le faltó un retoque a los personajes) pero mantiene un ritmo interesante y una que otra referencia a la “humanidad”, su tono de comedia y acción no cuaja del todo, pero es un corto de lo más entretenido y valioso.
“En Salas abovedadas sepultadas”. Otra de horror con soldados, pero que prescinde completamente del humor y la ironía y se centra en el terror más puro. Funciona perfecto. Un grupo de soldados ingresa a una caverna donde encuentran criaturas que los exterminan impidiendo que lleguen a una bóveda ancestral. Es un homenaje al horror más puro y ochentero, con elementos de cyberpunk muy marcados pero tratados con las claves de género. A ratos sus ideas se desordenan (cuando pasa del horror a la ciencia ficción), pero en su totalidad es un acierto maduro, tosco e interesante.
“Jibaro”. Una obra maestra de belleza superior y de una caótica plenitud narrativa. Un caballero sordo conoce a una hechicera que extermina a su escuadrón. Se fascina con ella en una atracción mutua y destinada al fracaso. Es la entrega más hermosa de la temporada, de una visualidad única y pretenciosa. De una textura tan profunda como explosiva. Un relato simple, pero mágico, donde no hay diálogos (y donde no los necesitamos) porque los personajes se conectan de una forma orgánica y maestra. Es un punto final perfecto para la temporada. Tan bella como brutal, tan sangrienta como atrapante. Un corto de terror y fantasía que raya en la perfección.
En resumen, no hay capítulo “débil” en esta tercera temporada. Todos merecen ser vistas. Algo muy raro en una serie unitaria. Excelente temporada (casi perfecta).