Proud, la serie polaca disponible en HBO Max, es una verdadera sorpresa que pasó inadvertida para muchos. Merecía mucho más impulso, porque es una producción entrañable que trasciende el tema de la homoparentalidad: habla, ante todo, de la construcción de una familia. Un acierto en toda regla.

Filip (Ignacy Liss) es un joven modelo que vive al borde del abismo, sin medir riesgos ni responsabilidades. Entre fiestas, sexo casual y alcohol, su vida parece no tener mayores preocupaciones. Todo cambia cuando debe hacerse cargo de su sobrina de pocos meses, un giro radical que pone a prueba su estilo de vida, pero también su capacidad de amar y asumir responsabilidades.

A lo largo de ocho capítulos vemos cómo Filip evoluciona de manera constante. Su química con la pequeña Tosia (Alicja Lewczuk) es conmovedora, y el relato se enriquece con personajes secundarios que nunca funcionan como simples accesorios. Cada uno aporta su propia historia, profundidad y motivaciones, formando en conjunto una red afectiva que sostiene a Filip y a la niña.

La serie es honesta y equilibrada: evita el sentimentalismo fácil y apuesta por un tono sincero, con fugas de humor negro que funcionan muy bien. Cada situación se siente auténtica, lo que refuerza su mensaje central: la familia se construye, sin importar los prejuicios. El protagonista enfrenta desde la homofobia presente en sistemas judiciales y sociales, hasta la incapacidad de muchos para comprender su evolución personal.

En suma, Proud es una serie hermosa, humana y entretenida. Ojalá alcance la repercusión que merece.

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