La esperada precuela de Game of Thrones (Juego de Tronos) ya llegó y nos lleva hasta 200 años antes de lo que vimos en la serie. Cada semana HBO estrena un nuevo capítulo.

La serie se centra en la casa Targaryen quienes eran conocidos por sus dragones y que, en el caso de Juego Tronos, tenía a Daernerys como un referente. Ahora el conflicto está dado por la sucesión al trono. 

Vamos por análisis de los capítulos:

Capítulo 1: “Los herederos del Dragón”.  Se desata sin más preámbulos el conflicto. Conocemos a Rhaenys Targaryen (Emma D´Arcy en hasta ahora una correcta interpretación, aunque hay que decir que todavía falta como para entender a su personaje o hacerlo más entrañable, clave para seguir pendiente de la historia), nuestra heroína y a su primo antagonista, el príncipe Viserys Targaryen (Matt Smith, que aún no perfila a su personaje más allá del antagonismo, aunque tiene potencial), quienes se disputan ser candidatos al trono de hierro. Esta es la base de todo el episodio, mostrándonos a sus personajes principales y perfilándolos para mostrar lo que vendrá.  Un capítulo entretenido que incluye duelos a caballos, un momento dramático y una ambientación que no defrauda a los fanáticos acérrimos de la serie original. Se logran ver los atisbos que hizo exitosa a Juego de Tronos, la violencia, los personajes oscuros y por supuesto, dragones. Un buen comienzo.

Capítulo 2: “El Príncipe Rebelde”. Definitivamente se desata el conflicto entre primos. Acá el príncipe Viserys roba un huevo y desata un conflicto en el castillo. Reclama su derecho a la sucesión a pesar de que su prima fue nombrada heredera. En paralelo aparece el “alimentador de cangrejos”, que nos remite a una guerra y un peligro para la comarca. Reaparecen muchas de las obsesiones de la serie y sus características. El ritmo se acelera un poco y ya desatamos la violencia y el sexo, tan característica de la original. El príncipe se perfila y entendemos varias de sus motivaciones. Algunas tramas secundarias ya toman fuerza como la de Alicent Hightower (Olivia Cook, en una correctísima actuación) y algunos miembros del concejo. Aun si, no despegan del todo y corren el riesgo de ser demasiado intrascendentes en la serie. Buen Capítulo.

Capítulo 3: “Segundo de su nombre”. La trama avanza muy rápido. El rey tiene un hijo y su joven nueva esposa está embarazada. Su hermano, que sigue en la lucha por recuperar su derecho a la sucesión, pelea en la Guerra de los peldaños contra “el alimenta cangrejos” y vemos las dudas de la princesa sobre su sucesión al trono. La nueva reina además ya se perfila. Es un tercer capítulo explosivo, que viene a recuperar las grandes batallas que la original nos regaló. Hay un par de escenas con los dragones que están bellamente realizadas, lo mismo que la batalla. Si bien, pone el acelerador, es un momento justo para dar un quiebre de ritmo necesario y que deja a los fans pidiendo más y más. Si no te enganchas en este capítulo, ya quizás no sea la serie para ti.

Aspectos generales: La Casa del Dragón sigue teniendo los mismos elementos de la su madre original “Juego de Tronos”, aunque baja considerablemente su carga misógina (hasta el capítulo 3 al menos), sigue habiendo encuentros sexuales consentidos y hasta ahora no hay tanta violencia sexual. La escena del parto es quizás la más cuestionable respecto a ese tema, en especial frente a cómo se ve el rol de la madre (entendiendo que el “universo” de la serie sigue siendo el mismo de Juego de Tronos, donde se normalizaban aspectos como violencia, incesto, violación, etc). Pasa también con la escena en que al rey se le ofrece una nueva esposa, una niña prepúber que tiene claro que no se debe acostar con él hasta no cumplir los 14 años. El avance está en que estas escenas ya no son tomadas con “belleza” y más bien el tono se aleja del morbo para mostrarlas casi como reprochables (la amante del príncipe/hermano del rey es un ejemplo de eso).

En suma, hasta ahora (3er capítulo) cumple con lo prometido y de seguro los fanáticos quedarán enganchados. Tiene una factura impecable, los dragones son más luminosos y claros (y también lanzan más fuego). Las actuaciones son correctas y el ritmo no decae. Buena.

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