Este jueves 5 de noviembre llega a los cines chilenos Cocaína negra, el documental en que Cristóbal Valenzuela Berríos reconstruye la vida de Eugenio Berríos, el químico de la DINA, a partir de las cintas de audio que él mismo grabó. Venenos, dictaduras y cargamentos de cocaína contados con la voz del propio protagonista. Una historia que todavía incomoda.
Berríos -a quien se le atribuye la fabricación de gas sarín y de drogas para el aparato represivo- es una de esas figuras que el país conoce más por titulares que por su historia completa. La película usa sus grabaciones para meterse en sus contradicciones y en los vínculos de la dictadura con el narcotráfico, y reconstruye su ascenso y su asesinato: una vida tan violenta que terminó por destruirlo. Es una película breve -poco menos de hora y media- que, según su director, no buscan quedarse en el retrato del personaje: en conversación con BioBioChile, Valenzuela lo resumió así: «El documental va más allá del fascismo, es sobre el mal».
Valenzuela viene de Robar a Rodin (2017) y de Isla Alien (2023), dos documentales que ya mostraban su olfato para las historias reales que parecen inventadas. Cocaína negra es una coproducción de Blume Producciones (Chile) y Passaparola (Uruguay), con Flor Rubina, Emiliano Mazza de Luca y Adriana González como productores; la distribuye Market Chile y antes de su estreno comercial pasó por el Festival de Guadalajara, la competencia documental del 30.º Festival de Lima, DocsMX y una función de gala en FICValdivia.
El dato curioso: Valenzuela tiene doble estreno esta semana. El mismo jueves 5, Netflix lanza a nivel global Alta Gama: El caso relojes, su documental producido por Fábula sobre la red de robos de relojes de lujo que remeció a la alta sociedad chilena. Uno en sala y otro en el sillón, y los dos sobre lo que pasa cuando el poder se cree intocable.
Mi lectura: Que un mismo director estrene el mismo día en salas y en Netflix dice harto del buen momento del documental chileno. Cocaína negra es de esas películas que se agradece ver en sala, en compañía, para conversarla a la salida. Hay que verla sin falta.
Foto: web Blume
Fuentes: BioBioChile, CineChile, Chiledoc y Radio Universidad de Chile
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