La 33ª edición del Festival Internacional de Cine de Valdivia cerró el sábado con una ópera prima chilena como gran protagonista. Hijas únikas, de Alba Gaviraghi, se llevó el Pudú a Mejor Película Chilena y, de pasada, el Premio Especial del Jurado de la competencia oficial de largometrajes. Nada mal para un debut. La cinta está ambientada en 2006, en plena «revolución pingüina», y sigue a Antonia (Antonia Pereira), una adolescente de 16 años que necesita la firma de su padre ausente para irse de gira de estudios a Argentina.