Digger es una película divisiva. Una sátira que roza el umbral de la farsa para entregar un mensaje que admite múltiples lecturas. Compleja en su construcción, descollante en su puesta en escena y muy sensible a los gustos personales. No es fácil, pero es de esas películas que generan reacciones.
Digger (Tom Cruise) es un magnate del petróleo que vive en una mansión de cuento medieval, cargada de un gusto anacrónico. Uno de sus proyectos en Groenlandia provoca un desastre con alcance potencialmente mundial. Lo que sigue es un relato lleno de excesos, y es mejor no saber nada más.
Alejandro G. Iñárritu construye una cinta destinada a ser tema de conversación por mucho tiempo y demuestra un oficio innegable a la hora de dirigir. Digger tiene una puesta en escena fascinante y momentos que parecen imposibles. Su tono impredecible y errático parece intencional, y con él también la división que provoca en el espectador. Su historia esconde un mensaje que va más allá de la farsa, e incluso del sarcasmo, y que se “justifica” en su vuelta de tuerca, la que permite entender buena parte de la lógica inicial de sus personajes. Pero ese mismo tono le juega en contra a la hora de conectar. Hay que entregarse por completo para disfrutarla; de lo contrario, se vuelve pesada y por momentos ridícula.
La sátira como género siempre es divisiva: es difícil de entender y es fácil caer en los extremos. Ya lo habíamos visto con otra cinta que generó tanta pasión como odio, No mires arriba, de Adam McKay, con la que comparte ciertas similitudes. Pero acá el tono está más recargado y más cerca de la farsa, algo que se confirma a mitad de película, con su giro.
Iñárritu ya había llevado las cosas al extremo en la también compleja Birdman, que en clave de comedia le valió el Oscar a Mejor Director. La otra cinta fundamental de su etapa estadounidense, El renacido, fue igual de extrema, aunque en otro tono, y le dio su segundo Oscar a Mejor Director. Es un director que ha hecho de la complejidad su sello, y su evolución es evidente. Sus primeras cintas, como Amores perros y su debut en Hollywood, 21 gramos, eran odas corales a una humanidad contenida y expuesta a los extremos. En Birdman y en Digger, en cambio, son los personajes quienes llevan el pulso, y no los hechos. Son películas opuestas, pero tocan una misma tecla creativa: la complejidad.
En lo estrictamente cinematográfico, las actuaciones son impecables porque dan con el tono y el momento de la historia, en especial Tom Cruise, que construye a Digger (en todos sus planos) con una complicidad abrumadora. La puesta en escena, incomprensible al principio, se transforma en una joya, lo mismo que la fotografía. No es una cinta bella; es una cinta analizable.
En suma, Digger es una cinta compleja y divisiva. Su tono exaspera, pero también encanta. No es para todos los gustos, ni siquiera para los amantes de las comedias negras (aunque algo de ese aire tiene), y esa falta de universalidad bien podría ser su mejor acierto y su mayor problema al mismo tiempo. O se ama o se odia, y eso es precisamente lo que la hace tan valiosa. Su lectura de la sociedad moderna y del poder también merece destacarse: si bien hay “malos” claros, quienes están en la vereda contraria también quedan desnudos en su hipocresía e inacción. Culpables todos.
| Ficha | Datos |
|---|---|
| Título | Digger |
| Año | 2026 |
| Clasificación | 14 años en Chile |
| Duración | 2 h 9 min |
| Género | Sátira, comedia negra |
| Dirección | Alejandro G. Iñárritu |
| Guion | Alejandro G. Iñárritu, Sabina Berman, Alexander Dinelaris Jr. y Nicolás Giacobone |
| Reparto principal | Tom Cruise, Riz Ahmed, John Goodman, Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg y Jesse Plemons |
| Distribución | Warner Bros. Pictures |
| Estreno en Chile | 1 de octubre de 2026 |
| Dónde ver | En cines |
| IMDb | Ver ficha |


